Capitulo V El Pasado

por thesecretwriteraboutyou

Capitulo V

   San Petersburgo, 10 diciembre 1780
 
Querida Ivanova:
Mi vida se ha vuelto maravillosa y creo que todas mis pesadillas se han terminado, éste cambio del cielo a la tierra ni yo misma lo puedo creer, he conocido al mozo más generoso, gentil y guapo que álguien pudo haber conocido nunca, lo único que se podría que nos podría limitar es que extranjero, no se parece en nada aquel marinero tan extraño y perfecto con quien crucé miradas en Marsella el pasado septiembre y que me robo el corazón en un segundo, ya sabes mejor tú como son estas cosa del amor. Lo he conocido hace una semana en la fiesta de del 11 de éste mes, nos hemos topado por casualidad, en uno de los puestecitos que ofrecían vino, y yo Ivanova prácticamente ví como un faro le iluminaba, pero es que no había ningún faro cerca. Hablamos en ingles, pues resulta que el caballero es  suizo y vino para vacacionar y para las fiestas, no hemos parado de hablar por horas, me ha explicado lo lindo de su pueblo, y me ha dicho que tiene muchas flores, la nieve brilla, y todo es muy tranquilo. ¡Ay! Estoy tan conmovida, Italia y suiza, ¡que cerca son!, ¡ay! Ivanova que cerca  tu estarás de él. Hoy te escribo  yo y ya  a él le quedan tres días de estadía en San Peter, caminamos todas las tardes cerca de la plaza, y todas las mozas lo miran porque él es muy atento conmigo, además de ser el mozo mas guapo que ha venido por aquí y desde tan lejos, ¡ay! Pero que digo si eso ya lo dije, ¡que guapos es! ¡Ay! otra vez!
Me da mucha risa, el amor es tan fácil Ivanova, aprendo que se encuentra a la vuelta de las esquina, que fácil es Ivanova que lo quieran a uno y uno querer al otro, es de lo mas fácil, encontrar su amor verdadero, bueno para mi será el.
Ahora entiendo mas del amor, y garantizo seguro una unión como la tuya con Ricardo, ¡que maravilla!, pues la vida ahora tiene colores para mí y nuevas esperanzas, hemos hablado y él me dice que desde que me vió, supo que yo era la esposa que estaba buscando Ivanova, ¡imagínate semejantes hermosas palabras! De camino a la plaza  le convidé comprar chocolate caliente para que probara la calidad y es sabor en San Peter, llegamos hasta la posada de la señora Poléchka, ¿te acuerdas? quien se apuró al vernos en darnos dos sillas para que nos acomodáramos cerca de la chimenea. Y con las ramitas de las flores que adornaban la mesa me hizo un pequeño anillo y me lo puso en el dedo y me besó la mejilla, yo enseguida me apuré a devolverle el gesto,  así quedamos los dos “prometidos de anillos”.
¡Ay que hermoso es el amor Ivanova! Ya te contaré de la triste despedida del mozo maravilloso, apenas llegue ese momento.
 
Adios Ivanova,
 
Amorosamente,
 
Dankha.
 

******

                                                                           

                                                                                   San Petersburgo, 15 de diciembre 1780
 
Muy extrañada Ivanova,
 Hoy me he podido sentar a escribirte finalmente después de que el mozo se fué, me ha prometido escribir cartas cada dos días, se ha ido muy triste y muy enamorado, también me he quedado muy triste y muy esperanzada de que vuelva, aunque no hablamos de ninguna formalidad, cuando partió su coche ya tenia lagrimas en los ojos, me parece muy sensible de su parte, pero creo que soy yo la insensible porque no me ha caído ni una sola lágrima, mas cuando llegué a la casa, ya he visto todo negro como si el sol y la luna ya no estuvieran mas en el mismo planeta, así he pasado estos días, tratando de componerme de la partida de Makallé, pues ese es su bello nombre, como estoy tan segura de su amor, desde ya he empezado a recoger y ordenar todas mis cosas para cuando la llamada del amor me pida no me coja desprevenida.
Todavía recuerdo el viaje a Marsella, pero siempre menos, todavía me sigo carteando con la compañía de teatro ya casi han terminado su construcción, sé que algún día estaré allí, como una gran artista, yo no lo he comentado con Makallé, no quería que se llevara una mala imagen de mi, ya sabes como piensa la gente de los actores, y todo aquel que se relacione con el teatro ¡banal, banal! he seguido con mis estudios de francés, italiano e ingles para que nada me tome desprevenida cualquier maravilloso evento.
Ya no tengo tanta fuerza para seguir escribiendo, he quedado tan sola, y ya escribiendo estas últimas líneas he comenzado a verter por fin las lágrimas. Pues caigo en cuenta que ya se ha ido. Con la llegada de Marallé mis nervios se han vuelto sumisos, he tenido menos pesadillas, se puede decir que hasta recuperé un poco la memoria, ya no me falta el aire tan a menudo, quizás pueda sobrellevar mi lúgubre vida aún un tiempo mas. Pero prometo escribirte mañana, ¿cuéntame como van tus cosas otra vez? Ya me he perdido en el tiempo de nuevo.
Amorosamente,
Dankha.

*******

                                                                                                                 

                                                                                                              Basel, 5 January 1781
 
My love Dankha:
 
 I miss you so deeply, that my chest can’t find a place for peace, I spend a lot of time remembering your lovely face, your voice and all of you. I still carry our floral ring despite my finger is so green about it. ¿have you carry the same one? Let me know, it just gives peace to my heart.
I know just barely a month have been, but I truly miss you and, I feel that I can’t continue living my life without you, ¿will you make that favor for me with your present? I want to my life back, and you are yet in there. Dear Dankha, im proposing you to come to visit me, and you can stay in with me the time that you wish, I have told to my family that I met you, and I’m in love whit you in this totally out of control form, so they are truly  worry and want to meet you, bit don’t worry the are truly happy for it.
I f you say yes, I will send you the car in order to pick you up in San Peter and brings you to me. Is a long journey but, ¿ It does matter?
I can’t even wait for your response, I can hardly breathe, all my nights so far are disaster, and I guess all my days too, all they have not colors yet.
Oh my love I miss you, I feel truly inside me that you are the one for me, in my last day in San Peter, I remember very well it was raining, the reason for the rain that I totally believe is for “the heaven was crying for let us apart”. That is so simple to understand.
Please write me as soon you can, let me know if you have still the ring, let me know if you still love me, I hope you keep receiving all my letter just as I promise, but in my heart this is the most important letter that I write it to you.
Is so hard to be without you.
I have all this words in my mind that I want to tell you now:
Carry each other, one love.
I was made for loving you darling, and you was made for loving me. So I want a kiss.
 Passionate,
Makalle James.

******

                                                                                                          Basel, 24 de febrero 1781

 

Querida Ivanova: 

He llegado a Suiza  apenas ayer, ni yo misma me lo puedo creer, a Mamuska le hubiera encantado venir aquí, apenas me he acercado a la ciudad pude ver como la lluvia corría tan suavemente que parecía una de esas pinturas que tanto nos gustan, es hermoso aquí y menos frio que San Peter, allí he dejado a mis únicos poquísimos amigos, el que más contento estaba era Androko, se le salían los ojos de la emoción al ver el carruaje que me habían mandado especialmente para el viaje, me ha dado miles de consejos, que he escuchado con paciencia ya que todos eran descabellados supongo que a razón de su repatriación desde su país natal en los andes americanos, Alexandra me ha abrazado todo el tiempo dandome ánimos como para ir a una guerra, ella es polaca y es mi ultima adquisición de personajes bohemios, ya ha viajado tanto, es pintora y la quiero con locura, se parece a nosotras Ivanuska, pues sufre de los mismos tormentos de nuestra infancia, ella estaba mucho mas emocionada que yo, mi amado Yairob, estaba tan malhumorado ése si que no tenía una pizca de alegría, a él como le quiero, me parte el corazón dejarlo, es un “objeto muy raro y preciado” todos nos hemos despedido como si estuviéramos en un cuento de hadas, mas bien estamos todos como impresionados de las cosas éstas que nunca pasan, o ¿siempre pasan?, o no sé que explicación, porque nunca pudimos encontrarle una. Nos hemos quedado todos con el alma en vilo pensando que podria pasaría ahora, pero trastornados de esta felicidad compartida. Así he dejado San Peter para siempre supongo, ahora las cartas te llegaran más rápido porque nos acorta la distancia de nuestros corazones desde “Basel hasta Genova” ¿Quién puede creerlo? ¿Puedes tú creerlo Ivanuska? ¿Puedo yo misma creerlo? No puedo creerlo, debe ser un milagro de Mamuska, donde quiera que esté, ¿Los vivos pueden hacer milagros Ivanuska?. ¡Ah! Que alegría la proximidad ¡el corazón se me sale del pecho al encontrarme tan cerca de ti! Mas déjame contarte lo bello de esto; al ver a mi honrado pretendiente me ha dado un abrazo como para ya nunca mas soltarme, me ha dicho un sinfín de veces que no podía creer que mis ojos lo estuvieran mirando, nos hemos tomado de la mano, y al salir yo del carruaje nos quedamos viéndonos como si estuviera cada uno frente a un espejo, su casa es casi perfecta, blanca, enorme de techos rojos, quién iba a pensar que mi amado caballero es bastante adinerado y vive sólo con su abuela y un sirviente, la razón está en que se ha encargado de un almacén familiar que queda muy cerca de esta calle, y es un comercio de la familia, esta casa es de su abuela y es tan grande que podías perderte, sus padres viven cerca a pesar de mi incredulidad, me ha dicho toda la verdad, no sé que rasgos tendrá su abuela pero todavía no la conozco.

Me ha mostrado una habitación en la que debo instalarme muy cerca de la suya, es toda de madera, hermosa, con cama blanca con detalles de pequeñas flores rosadas y rojas y hojitas verdes, es una costura muy particular, una de  las ventanas tiene vista hacia unas casas vecinas y una montañita muy cerca, a la que pienso ir a penas me reponga del viaje, del otro lado en la otra ventanita hay una vista que da a un valle, precioso pero aún cubierto por nieve, ¡ya he visto una granja muy particular por esta ventana, está perfectamente pintada la madera de rojo, con una montañita de paja bien organizada en forma de cilindro, muy ordenados en una esquina de la granja, ví también algunos hermosos pollos blancos que caminan desprevenidos, hay unos caballos que le hacen juego con en su color oscuro al techo, es como el del maple. ¡Una casa con su granjita, imagínate lo adinerados que son sus vecinos. Hasta ahora veo que las costumbres suizas son un poco más ligeras que en San Peter y quizás en toda Rusia, me siento bien, aunque todavía un poco cansada por el viaje.

Lo único Ivanova para decirte la verdad, es como una confesión pero muy, pero muy en silencio, es que ya a estas horas no he podido ubicar mi mente aquí, he pensado que en cualquier momento puedo irme en silencio y regresar a San Peter, ¿será a causa del viaje mi desestabilidad? ¿O será que uno se acostumbra tanto a estar muerto en vida que ya luego te tardas mucho para volver a recrearte, y por fin creer que algo bueno esta sucediendo? Esperemos que si. No me encuentro bien a pesar de la alegría.

Vuelvo a escribirte ahora si, todos los días.

 

Amorosamente,

Dankha

********

                 

                                                                                                        Génova 20 de marzo 1781
 
Esperadísima Dankuskha:
 
Ricardo y yo hemos ya dispuesto todo para que ansiada vista, ¡Ay dankuskha! ¡No lo puedo creer, vienen por fin a Italia, a mi casita! ¡Pero que maravilla! No paro de ir de aquí para alla, al esperarlos, Dankhuska, ya tenemos el vino, y ya vendrás en buena época porque ya el invierno esta pasando, aquí ya todos te esamos esperando, Maria y los gatos, no me imagino cuando ese caballero tan nordico, se entere de los descabellados nombres de nuestros gatos, “bésame” uno  y mi  “tebeso” el otro, ¿le hará gracia? Es que estos gatos Dankuskha como ya sabes tú, lo único que hacen es abrazarse tan románticamente que no se me cansan los ojos de verlos, ya la leña está cortada, el vino preparado, las tartas y toda la comida, todo esta preparado para tan ansiada visita, ¡Ay! Dankhuska no paro de contarle a María que va vienes en camino, y que vendrás por la tienda cualquier día. Ya iremos al puerto que es tan elegante, podremos caminar por el carrullo, muy cerca del mar e ir a tantos mercadillos que hay por aquí, podremos ver las estrellas que se ven con tanta claridad, y la luna tan diferente a San Peter, estoy tan feliz de que finalmente vas a degustar todos los platillos que cocina la gente por aquí, y que por su puesto yo he aprendido, como ya sé que el buen Mikalle te ha conseguido un excelentísimo profesor para que aprendas a tocar el violín, no te dejaré comprar el que está en la pequeña tienda que vi en el carrullo, pues solo por estar tan segura que ese violín no es para ti! Pronto lo olvidaras como cualquier otra cosa. Ya Ricardo lo espera con ansias ha dicho que desde ya será su buen amigo y confidente, dice que desde ya le tiene tanto cariño, y que lo llegara a recibir como un hermano, hay que alegría, no puedo imaginar la  cara de la vecina cuando te vea llegra de tan esplendida ciudad, no cabe duda que todos por aquí han de mirarte y saber de tan grata visita, ¿Estarás ya hoy de camino Dankhuska? ¡Ya mi corazón rebosa de alegría, al poder tenerte de compañía ¡que cielo tan grande Dankhuska! que ha permitido juntarnos ahora si de por vida.
Ansiosa y amorosamente,
 
Ivanuska.

*****

Sigo leyendo las cartas una tras otra, con sus sobres ya un poco marchitos por el tiempo, tienen ahora el típico olor de las cosas cuando el polvo las cubre y la madera les deja unos sublimes colores a causa del  de moho, mis cartas viejas de cierta vieja vida, había pedido a Laurence que del baúl ruso las sacara para recordar a Ivanova y poder comenzar a escribir un pequeño guion teatral que siempre quise escribir debido a las perfectas incongruencias de la historia de mi vida, tema del que siempre mantuve apartado a Heathcliff de su conocimiento. Él fiel a mi petición, buscó en el baúl todas las cartas que encontró, sé que no se tomó la molestia ni siquiera de abrir uno de los sobres, puesto que cuando se dedicaba a una tarea especifica siempre hacia lo mejor posible por concluirla exactamente de la misma manera que se lo habían pedido, pero muy en el fondo no se si por falta de curiosidad o mas bien a modo de no verse involucrado con cualquier incomoda información de mi pasado. Las ordenó una encima de la otra, creándose así un montóncito, bastante interesante diría yo, buscó una de las mesitas en la salita, y las coloco allí, muy cerca de la cama, para que yo las tuviera a mano en cuanto me dispusiera a comenzar mi tarea de lectura.

Ah!  Ahora sé que es una trágica idea, sin duda trágica. Leer las viejas cartas durante mi nueva congoja no hará mas que abrir la puerta a los fantasmas y dejar que deambulen por mi memoria a placer, pero apesar de eso siento la compañía de Ivanova en cada carta y a cada momento, sé que en cuanto me disponga a escribirle todo mi nuevo suceso me dejará saber su inteligente y acertado punto de vista.

Acaba de irse Monsieur Pascal, jurándome que todas mis más terribles preocupaciones por la misteriosa partida de Laurence, no son mas que fatalidades de un accidente que pudo haber ocurrido o un hecho miserable como un robo, me ha dicho que volverá con noticias o con él, esta seguro de que no puede irse y dejar su a “Otelo en el aire”. Pascal cree que mi alarma es mera ficción y delirio a causa de mi mordida en el pie. Más la verdad es que, siento que ese hilo que anuda un alma a la otra, se ha roto, cuando posees dentro de tu corazón una persona como esa, el complemento de tu ser, se siente que hay un especio que corresponde a la otra persona pero que habita dentro de tu ser, se puede decir que “las dos habitaciones dentro de un cuerpo (y solo existen dos) una la ocupas tú y la otra está vacía, hasta que se encuentra al ocupante perfecto e irrepetible para quien estaba hecha a la medida” “Cuando éste se va, el ruido del portazo es tal, que lo sabes con una exacta, pulcra y demoledora certeza”

<No volverá>.- con lucidez pulcra, dije para mis adentros.

–     Madame Dankha, excuse moi, -Abrió la puerta Berthe, la mucama de la casa.

–     He traído a la enfermera, la ha enviado Monsieur Pascal.

-Bon Jour Berthe, he dicho con automática respuesta.

La enfermera pidió a Berthe ayuda para levantarme y colocarme en la silla más próxima a la cama, la silla junto a la ventana colocada allí por Laurence para que en mi convalecencia pudiera distraerme mirándola. Mirando las hojas caer, los arboles moverse, las nubes cambiar de forma, -“Cualquier modo que la naturaleza escoja para recobrar a un “Hada”- Dijo él tras haber concebido esa idea y tomar la silla de buena gana- ¿Cuando te vas a recuperar?- me preguntó al abrazarme esa misma mañana. ¡Traidor lagarto! pienso hoy, como pensarías en dejarme aquí igual que esta silla, fría e inmóvil.

–     Recuéstese cómoda Madame, veré su tobillo -dijo la enfermera- mientras se disponía a hacerme la cura.

Obedezco a la enfermera en silencio, recuesto mi cabeza al espaldar de la silla y vuelvo y me pierdo mirando fijamente la ventana, pues se ha convertido un portal hacia este nuevo mundo, decido recrearme con algún recuerdo que me mantenga viva esta tarde, colocaré un nombre a cada recuerdo a modo de tener una amplia colección personal, así podre escogerlos con facilidad cuando se me antoje, podré maldecirlos a placer, podré repetirlos una y otra vez a modo de adicción , podre escudriñarlos por milímetros hasta encontrar nuevas respuestas y dar luz al tormento de su partida.

-¡ Ay! Exclame con dolor, y dirigí mi mirada hacia la enfermera.

Ésta me limpia la herida con la experiencia de un buen medico.- no dijo nada-

-¿Es que acaso  la enfermera no lo ve? ¿Cómo puede no notarlo? <Digo para mis adentros>. Juraría que en vez de sangre sale de mi tobillo cenizas.

Mi sangre es ahora ceniza, ya lo he dicho antes, no lo voy a repetir.

Vuelo a la contemplación en cierto modo sádicamente placentera y:

Recuerdo para este minuto: “Dos veces en una vida, dos veces en Marsella”

Cuando dejé Italia, ya mi vida había cambiado por completo, desde que salí de Suiza, el gran aprendizaje fuè “difícilmente se puede dejar todo y seguir a alguien, el precio es extremadamente alto” recuerdo las palabras de Renza, frescas en mi memoria hoy. “Nunca se dá el corazón a nadie” otro día dijo. “Quisiera amar a todos e a nessuno” en vista de mi partida, y evitando, supongo yo, el dolor que le causaba mi despedida.

Ya para mi nueva llegada a Marsella me había vuelto silenciosa, yo había cambiado para siempre, Makalle y Basel me habían quitado la inocencia y la juventud para ya nunca más recuperarla.

Monsieur Pascal, con quien me carteé durante muchos meses, a razón de la construcción de su teatro,  pensó en mi como un gran potencial de talento, me garantizó esta gran oportunidad, en la que me encuentre con fortuna hasta hoy en día.

Llegué al “Marsella Royal House Teather” una asociación de españoles, franceses e ingleses, bohemios todos, empeñados en el dinero, la buena vida, el arte, las buenas fiestas, los amores, la amistad y la navegación.

Desde entonces Pascal se ha convertido en mi tutor y fiel empleador, primeramente mi contrato mediante correspondencia previa, era de traductor de Obras en Escena.

A mi llegada al teatro y al ver mi rostro por primera, tan sorprendido, dijo:

–     Madame: No hay poema que opaque su belleza, ya hablaremos de qué papel hará usted para este noble teatro en lo sucesivo, y palmeando mi mano, dijo:

–     Vamos conocerá el teatro y su estancia. ¡Welcome! Madame, finalmente una flor de Rusia toca el corazón de este humilde, noble y viejo solitario poeta!

Así partimos desde la puerta del teatro hasta la casa contigua que dá alojo a algunos familiares de mi nuevo mentor y protector.

En un espacio tan enorme, pude leer solo algunos pocos nombres de las separadísimas estancias que allí estaban, he de decir que la decoración era todo un deleite para mis ojos. El piso y las paredes están cubiertas de un tapiz de terciopelo color rojo oscuro, mas bien como las alfombras de los teatros, cada ciertos metros los candelabros dorados con tapas de vidrio y sus velas recién puestas dejan ver el cuidado y la afección que tienen aquí por la claridad, colgados también con alguna distancia, se encuentran pinturas de rostros hermosos, caballeros, damas, todos son rostros hermosos, un cuadro para cada rostro.

Leí en la primera puerta terminado la escalera:

<Pascal Fernández Duprés>- y escrito en letras más pequeñas, justo debajo del nombre <Director>, seguimos caminado, hasta la próxima estancia mucho mas lejos, pude leer:

<Laurance H. Earnshaw> <Actor>

Seguimos así hasta llegar a nuestro destino, hermosa estancia en el cual abandonamos mi equipaje, eché una mirada antes de volver a salir, era mi estancia tan hermosa, hacia la entrada, dos salitas de cada lado, perfectamente decoradas en color marfil y dorado, no hay muchos contrastes, es muy iluminada, una puerta al fondo en un pasillo entre las dos salas que conduce a la estancia principal, una cama hermosa un armario enorme, dos mesitas, una ventana, sillas y mesita de té, peinadora de madera, espejo, todo impecable, candelabros dorados en cada pared. Sumamente acogedora.

Al cerrar Monsieur Pascal y yo nos fuimos a recorrer el teatro.

Hablando animadamente transcurrió el tiempo, hasta llegar a la puerta principal del teatro, Ms. Pascal se encontro enseguida, rodeado por actrices, carpinteros, actores, bailarines, llenándolo de un sinfín de preguntas, ante todo me presentó, y me vi envuelta en aquella tertulia, como comencé luego a mirar a todos lados con ánimo, Ms. Pascal, hizo un gesto con su mano, de buena gana, cosa que entendí como que “Ve anda, conoce tu misma el teatro”, me escabullí hacia cada salón, hasta llegar a uno, allí fue que lo vi y “lo encontré por segunda vez en Marsella”.

Ms. Pascal  miró cosas en mí que, solo hasta hoy yo he entendido, las guardo como mi tesoro personal mas preciado, y soy yo misma. Con el tiempo me dio un trabajo que solo poquísimas mujeres en Rusia, Italia o Suiza desarrollan, ahora soy –Quien lleva los guiones del teatro, soy la otra parte que maneja el “Marsella Royal House Teather” he tenido que lidiar con tormentas y tornados, olas enormes y vientos tan fuertes como para romper todas las velas de un barco, cualquiera que quiso hundir este monstruo artístico tuvo que pasar por mis manos” “Mis manos han timoneado contra Poseidón en el “Marsella Royal House Teather” ha sido un trabajo de hombre. ¡Que le vamos a hacer!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: