Capitulo XII El Encuentro

por thesecretwriteraboutyou
"No pudo ver el sol en ti..."

"No pudo ver el sol en ti..."

Capitulo XII

–     Dankha Cherie, aquí te ecuentro en este momento.- dijo Ms. Pascal interrumpiendo mi traducción en su salita…

–     Monsieur, conteste.-

Ms. Pascal se quito su sombrero y lo colgó en el porta ropa, se aflojó el corbatín blanco y se sentó en una sillita, yo no deje de mirarlo.

Paso la mano por sus blanco cabellos y se dispuso a hablar, su semblante era de tristeza y desolación, y comenzó su relato:

–     He estado en el centro Dankha.

–     Oui Monsieur, le dije con atención pero no tenía idea de que iba a decir.

–     Me he encontrado con Lio ya que pasé muy cerca de su taberna, está muy cambiado tu verás…

No contesté nada también yo era culpable al no despedirme de él, <pero tampoco él hizo otro mayor esfuerzo por encontramos, ya que yo merecía aún mas atención, estaba convaleciente por la mordida de Jeune. Tuvo que saber que LH, se había ido y desde allí no ha venido más.>- pensé.

–      Así que tomamos una copa en su taberna, muy arreglada por cierto.

Asentí con la cabeza y lo mire expectante.

–     Yo siento Dankha que aquí ha ocurrido un grave, extraño y desconocido suceso, no se si es que yo soy muy sensible y estoy errado, pero mis experiencias de caballero me dicen que los amigos no se comportan tan desleales como Lio, ya ves no ha venido ni una sola vez a vernos en nuestra desdicha después de la partida de L.H.…

Pestañee y asentí con la mirada, subía la sangre por mi cabeza y me latía en corazón tan fuerte que pensé que se podía escuchar por toda la salita, sabia que había averiguado algo sobre la partida de L.H. tragué saliva, y tome los posa brazos con fuerza con mis ahora sudorosas manos y no pude decir una sola palabra.

–     Él supo siempre que L.H. se fue, antes inclusive que nosotros.

Acto seguido empezó el goteo negro dentro de mi vestido, no se como Ms.Pascal no lo notó. Yo sin embargo sentía la humedad y el dolor no quise mirarme igual ya tenia la certeza de corrían goteros enteros desde mi pecho.

–     El muy ingrato me contó que estuvo la noche antes de su partida con él en la taberna y lo vio dos veces, esta ultima  vestido tan sobrio que dio por regalo de despedida el bastón con cara León a su amigo, ya que iba a tomar el próximo barco a Inglaterra.

–     Vaya! Entonces es un dúo de traidores- dije con apenas una voz audible y disimulando el macabro suceso en mi vestido.

–     El muy mimado me ha dicho que él te había escrito unas letras que te dejaban entender que él lo había visto e inclusive hablado con el, etc.

–     ¿A mi? No, eso nunca sucedió- dije azotando con mi mano un posa brazo. ¡Traidor infame con cara de niño!

–     Calma Dankha- me pidió M.Pascal. tómate un momento para recordar, recuerda que estabas convaleciente con lo de la mordida.

Coloque mi mano en mi mejilla, para pensar mejor, pero no le quite la vista a él. Él se levanto y comenzó a pasearse por la salita a modo de buscar dos vasos con agua.

–     Puede ser que quizás sí-  dije con voz muy seria. – la verdad leí una pequeña nota que ya no puedo recordar, apenas pase mis ojos sobre ella fue al irse a su taberna.

–     ¿La tienes aún Cheri? Y me dijo- Bébe.

Asenté con la cabeza, pues difícilmente podría salir volando sola esa carta de allí. Y no pude beber nada. Me sentía ahogada de la tristeza otra vez volvía y aquel túnel, mi refugio frio, ya venia por mi y le dije para mis adentros <espera>.

–     ¡Busquemos enseguida la bendita misiva!, No hago otra cosa que mirar deshonestidad en todos, ¡! Que bárbaro, ¿que es la amistad entonces? Un juego de palabras, ¿solo un provecho?, y continuo más alterado.

–     ¡Cuatro infames meses y ni una palabra de ninguno de los dos! ¡demonios infrahumanos¡ ¡uno se va como un proyectil envenenado dejándonos en una incomprensión aturdidora y su amigo lo secunda en su acto! ¡Bárbaro acto de los dos!

–     Respiré profundamente, no tenia palabras elocuentes que decirle de consuelo. Ms. Pascal caminó hasta la puerta y me señaló el camino con la palma de su mano y nos dispusimos a buscar aquella “infame y traidora nota”.

–     ¡Desleal duende inculto! -afirmé sin cordura.

–     ¡Desleales traidores Petitte! – dijo él con energía.

Así hicimos el largo trayecto hasta el pasillo rojo de la vieja casa dejando el teatro atrás, más esta vez ardíamos los dos en agónica reacción a lo acontecido ya unos meses atrás.

Busqué enseguida en la mesita, el único lugar donde podía estar, abrí la diminuta gaveta, y allí la muy infame se dejaba ver. La pase sin leerla a Ms. Pascal.

“Dhanka, mon cher, no sé nada de tí, sé que estás arriba y no te he visto bajar, ya hoy es mi último día aquí en la taberna del teatro, en dos días abro mi joya preciada, ya tú sabes “Le Arrete avec Lio” no va a ser fácil volver a vernos tan seguido, no es tan cercana distancia y sé que los horarios del teatro no te permitirán ser mi huésped a menudo, ¿podríamos conversar?, no te he visto desde la mordida del perro, te he estado buscando, tengo vino, acompáñame, en las penas de la despedida sólo me dijo tres cosas:  la primera: Debo ya mismo enfrentar mi vida y enfrentar a mi alma, la segúnda: no es traidor el sendero bien conocido, es más bien una ventaja conocer las rocas una a una , la tercera: es el esperar un delirio y el acometido un alivio.

Déjame saber si te busco para que puedas bajar con facilidad.

¿Te espero Dankhuska?

También me siento como tú,

Lio.

El muy sin vergüenza no te dice que lo vio ni que hablo con el más deja deducir todo:

En las penas de la despedida sólo me dijo tres cosas: la primera: Debo ya mismo enfrentar mi vida y enfrentar a mi alma, la segunda: no es traidor el sendero bien conocido, es más bien una ventaja conocer las rocas una a una, la tercera: es el esperar un delirio y el acometido un alivio….

–     Esas son palabras de Laurence Cheri, Lio se refería a eso… A la despedía de LH. No a su despedida de la taberna del teatro. ¡El muy canalla no hace sino secundar a su amigo! ¡Quien sabe que cosas pasaban por su mente!

–     El mas amigo es traidor así decía mi Mamuska Monseiur.- dije con alteración.

Te narraré los hechos que Lio me contó detalladamente al yo mostrarme más que irrespetado por su largo silencio.

L.H. bajó de tu estancia a la taberna, a eso de la media noche, parece que te quejabas de dolor en tu tobillo dormida y tu vendaje se estaba deshaciendo, anduvo por los pasillos a ver si por milagro de Dios encontraba a Berthe o a la enfermera..

– ¡No entiendo como no tocó mi puerta!- agregó Ms.Pascal desesperadamente y lagrimas comenzaron a salir de mi descocido rostro.

Llegó hasta la taberna buscando a Dan, para que lo acompañara a buscar a la enfermera o algunos vendajes ya fuera del teatro.

Dan no estaba allí.

–     ¡Malo para mí, malo para ti, malo para todos! Dijo secándose el sudor su pañuelo y retomando la narración enseguida.

Lio lo llamo con un gesto y le pregunto ¿que sucedía tan tarde? ¿Si todo andaba bien?. Le ofreció un puesto  y dio una copa. LH no bebió y apartó la copa, explico así que estaba buscado a Dan.

–     Bebe la copa, se la devolvió Lio, ya Dan viene, lo he visto solo cinco minutos antes.

–     Esperaré- le dijo.

Mas estuvo sentado  mirando en dirección a la puerta esperando a Dan.

–     Es el vendaje y la bendita mordida, Dankha, creo no puede dormir bien.- dijo este a Lio.

–     ¡Llévale esta pequeña flor, sé que en algo ayudará, y dio a L.H. una pequeña rosa roja que tomó de un florerito.

–     Bien. Merci.-Dijo.- y la guardo en su bolsillo mas bien con gesto frio.

Entonces un señor bien arreglado que disfrutaba de la taberna dijo:

–     ¡Heathcliff eres tú?

Laurence impactado por semejante momento, observó con detenimiento a el hombre que se acercaba.

–      ¡Eres tu Heathcliff! ¡No lo pueden creer mis ojos! ¡ha de ser una visión!

L.H. se levanto de su asiento y una sombra sobrenatural se poseyó de su cuerpo. Y absolutamente fuera de si dijo:

– ¡Doctor kennet!?

– ¡Si el mismo! ¿ Como es posible, muchacho ingles que te haya yo encontrado aquí!

Aturdido L.H. lo miró fijamente con aire de superioridad adquirida en estos últimos años. Y dijo:

-¡Marsella es muy lejos de casa señor mio!

– ¡Pues sin duda lo es!- contesto este- ¡Pero que refinado y noble te has vuelto! ¡No dejo de salir de mi asombro!

Extendió su mano a modo de saludo a lo que L.H. accedió como por inercia.

–     ¡Visito Marsella por algunos familiares, una visita de placer ciertamente!

–     ¡Vaya! ¡quien imaginaria este encuentro!

–     Pero como ha cambiando la situación de los Earshaw de un tiempo a otro!,- dijo el caballero con aspecto encantado- tú aquí en Francia con distinguidísimo aspecto, Cathy casada y ahora familia de Linton! ¡Es Hindley quien se ha quedo solo y desventurado.

–     ¿Cathy casada con Linton? – ¿Pero es finalmente tuvo la facilidad de hacerlo?

–     Si están muy reciente, pensé que lo sabias ya que siempre ustedes estaban tan unidos.

–     ¡Vaya! ¡Como llega el tiro al mestizo!- dijo él con un desquiciado aspecto fúnebre y tenso.

–     Laurence- -interrumpió Dan–, tocó su hombro y vio en los ojos de su amigo una ira tremenda y fantasmal misterio lo rodeaba como una bruma ennegrecida.

–     ¡Dan amigo mio que tarde has llegado! ¡Ya no hay remedio! No necesito nada.

–     But ¿how is Dankha Monsieur? i know she can’t sleep, probably she feels very ill.

–     No is fine. Dan. Merci.

–     ¿Hay algún enfermo que deba ver “Heathcliff”? – preguntó el hombre extranjero.

–     Dan se quedo expectante viendo a ambos..

–     No hay nadie.- dijo L.H. cerrando sus puños y ocultándolos.

–     En ese caso “Heathcliff” búscame si hay la necesidad, ten mi tarjeta para que lo recuerdes, no habrá problema en atender yo alguno que lo necesite.

–     Thank you. Doctor kennet y guardo la tarjeta en el bolsillo, junto a la pequeña rosa.

Laurence  dio la mano al Dr. Kennet. Y se marcho hasta el fondo de la taberna con algunas zancadas el otro se voleto lentamente  y camino hasta la puerta de la taberna hasta perderse.

Este busco un lugar mas bien apartado y  estuvo en silencio por unos largos minutos hasta que pidió de beber a Lio. Este que había escuchado todo el encuentro y había mandado a Dan a modo de recado le atendió de inmediato.

Cheri me conto con detalle la transformación del semblante de L.H, como se ennegrecieron sus ojos, y sus ceño se frunció hasta dejar huellas profundas. Sus labios cerrados se apretaban con rigidez, y su mirada baldía prendía en llamaradas de fuego y sangre. Un espectro lucia en todo caso en mejor compostura que L.H., bebió y bebió dos o tres copas mas, buscó en su bolsillo la tarjeta del doctor y buscándola se picho los dedos con las espinas de aquella flor y en enfrente de los ojos de Lio, la sacó y la pulverizó con fuerza bruta tallo, petalos y espinas dentro de su puño cerrado. Lio hizo un gento a Dan para que no se acercara. Y este se detuvo y se sentó lejos de ellos.

–     Gimmerton – susurro L.H. al ver la tarjeta.

–     ¡He de irme Maldición! ¡ha llegado la hora de que paguen esos condenados por alta traición y perjurio! ¡Damn you all in wuthering damn you all!

–     Lio- y rió siniestramente-  ¡Debo ya mismo enfrentar a mi vida y enfrentar a mi alma!

Lio coloco sus codos en la barra pulida y se acercó a L.H. sin decir una palabra para no perturbar el estado de su amigo, mas quien sabe si no hablo por mismo miedo mas que por fidelidad.

–     ¡No es traidor el sendero bien conocido, es más bien una ventaja conocer las rocas una a una!.

–     Para el incendio, Lio – y enarcó una ceja al hablar- es mejor saber el camino de salida en caso que me arrepienta de quemarme junto a ellos ¡Frívola ave traidora! ¡¿Cómo pudiste!.. Y manoteo la madera pulida con toda su rabia y congoja.-

Continuó ahora ya en un mínimo volumen de voz y su frente sudaba copiosamente y el fuego de sus ojos pudo haber quemado la taberna entera.

–     ¡He de reír Lio!, yo primero ante las puertas del infierno, el desprecio en una daga eterna que no sale ni se sana nunca, más bien hiere tan profunda e incesantemente en el conteo de los días!

–     ¡Me marcho!.. a llegado el día! ….y riendo con cara de villano palmeo la mano de su amigo y su ultimas palabras fueron: …Es el esperar un delirio y el acometido un alivio….

Se levanto de la silla y subió a la estancia, no debes haberle escuchado por tu enfermedad..

–     ¿Dime Dankha que fue lo que se llevo de esta estancia esa noche?

Entre lágrimas y apenas audibles palabras dije:

–     Un cuaderno de cuero viejo, ha dejado todo inclusive su traje con la tarjeta y la rosa maltrecha, allí están véalo usted mismo en el armario.

Ms.Pascal se levanto de la silla, me extendió su pañuelo perfumado, tocó mi mejilla y abrió y buscó el traje dentro del armario. Lo tomó y lo observo y buscó en los bolsillos para hallar los efectos antes mencionados.

¡Que puedo decir a esto! ¡Que despojo! – tomando lo que quedaba del tallo la rosa marchita y la tarjeta decolorada y manchada con sangre ya sequísima.

Mis lágrimas salían una a una como un interminable torrente, veía el túnel pero no quería entrar aún. Y el color pálido de la cara de Ms.Pascal era inconfundible, estaba muy alterado.- proseguí en voz casi inaudible, allí esta su saco de Inglaterra ése que tenia cuando él era marinero y llego desde Liverpool. Tómelo lléveselo puede que allí encuentre algo mas que eso.

–     ¡Enseguida me lo llevare ¡ ¿Donde esta? -Dijo.

–     Allí en la parte de arriba. – Dije.

Lo tomó con un solo estirón y me dijo,

–      ¿Cómo era ese cuaderno?

–     Desgastado con iniciales C&H en CB. Y miré el techo como buscando no sé que cosa por alivio.

Ha salido de aquí mientras dormías, entonces con su dinero y ese cuaderno… habrá pasado por su antigua estancia para vestirse de noble gala y sombrero de tres puntas. Se ha despedido de Lio, ha tomado el bastón regalado y así se ha marchado más que frio.

Me levanté de la silla y busqué la almohada y retrocedí tanto en el tiempo mentalmente, que podía sentir la mordida fresca aun de Jeune en el tobillo, el vacío interminable de mi pecho volvía a mostrase y la cama se llenaba de cenizas como una nevada negra en San Peter.

Ms.Pascal con el saco de Laurence en la mano me llenó de besos en las mejillas y sacaba mis lágrimas, tratando no derramar las suyas.

Así me dejé llevar en el túnel con mis ojos cerrados, estaba acostada en sus redondas paredes y no hacia frio era cálido por primera vez pero  incomodo y allí me quedé.

Ms. Pascal se quedó conmigo un rato bastante largo hasta que pensó que estaba dormida. Beso mi rostro y dijo muy cercano a mi oído en un ténue susurro: “No pudo ver el sol en ti, ¿Cómo no pudo ver el sol en ti?” …y pude sentir como secaba sus aún sus lagrimas  en silencio.

Se llevo el saco negro, ése que me causa tanta irritación y penurias, lo sacó por fin  de mi estancia. Dejándome sola con velas encendidas en caso que llegara las oscuridad y yo me encontrara adormecida…

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