Capitulo XVI El Mal

por thesecretwriteraboutyou

Laurence Heathcliff`s Room

Capitulo XVI

–     Laurence…dije.- tocando suavemente uno de sus brazos que reposaba en la almohada..

–     Madame.- murmulló éste con los ojos cerrados a punto dormirse…

–     Me siento tan culpable al verte casi rendido por el sueño y yo hablandote pero a ti te sienta tan bien la poca luz…

–     Lo se..dijo sin abrir los ojos casi con un susurro…

–     La oscuridad es un espanto ¿verdad? Si abrieras los ojos solo un poquito verías la estancia tan oscura.- susurré tocando sus hermosos cabellos.

–     Lo se…y sonrió sin despegar los parpados ni ofrecerme miradas…estaba a punto de entregar su sueño a Morfeo…

Besè su mejilla y me dispuse a dejarlo dormir contemplando desde mi corazón, y complacida por tenerlo tan cerca, ciertamente esta noche es un poco extraña, puedo sentir que algo esta en el aire, mas parece que solo yo lo siento, estoy un poco desvelada Juene a comenzado a ladrar como una fiera la puedo escuchar desde las ventanas, más en particular sus ladridos se dejan colar por la ventana cerca de la mesita la cual miro solo de reojo para evitar ver las sombras que aparecen desde la calle.

–     Juene me mata con sus ladridos…dijo L.H. en voz tenue.

<¡No se ha dormido!> pensé para mis adentros…

–     ¿No te dejan dormir los ladridos?.- pregunte en voz baja.

–     ¡She is very noisy! ¡Y esta noche esta alterada!…

–     Quiero asomarme a la ventana a ver el por qué su alteración.- dije moviendo la sabana para descubrirme.

LH. Sacó su mano dentro de la sabana y no dejó que me moviera más, pero todavía con los ojos cerrados y con voz firme dijo:

–     No se cuando tendrá los perritos, quizás por eso está alterada esta noche…no es nada, no te levantes.

…y un estruendo como si el cielo se hubiera caído se oyó dentro de la estancia, la ventana al lado de la mesita se vino a bajo estallando todos los vidrios con ella, que salieron disparados como balas brillantes, se apagaron las velas al entrar el aire por el hueco de la ventana, y un golpe seco se escuchó en el suelo de madera.

Laurence abrió los ojos de inmediato y yo miré la ventana con la velocidad de un rayo y su brazo me empujo hacia atrás pegando mi espalda contra las demás almohadas, y así cubrió mi cuerpo con el suyo quedando los dos aplastados protegiéndonos con nuestras manos del estallido de los vidrios.

Un objeto de tamaño considerable  habia traspasado la ventana…

–     ¡Dios mio! ¡que pasa! ¡que sucedió!.- dije mientras los latidos de mi corazón apresuraban su ritmo y apretaba los brazos de LH…que no se había movido.

–     ¡Merde! ¡Dankha!.- dijo. ¡Por los mil demonios se ha roto la ventana o ha venido un huracán de improvisto!

Separamos nuestros cuerpos unidos por la conmoción para ver mejor lo sucedido, solo quedó una vela encendida la cual tomo L.H para acercarse a los vidrios esparcidos en el suelo.

–     ¡ Dankha cherie! ¡Dankha petitte abre la puerta! !Dankha! ¡Dankha!.. un agitado y alarmado Ms.Pascal echaba la puerta abajo.

Me levante enseguida sin pronunciar palabra y cubrí mi cuerpo con la sabana y en dos zancadas salté por la cama pasé el pasillitol la salita y abrí la puerta a Ms.Pascal quien entro alarmadísimo habiendo escuchado todo desde su estancia.

–     ¡Pero cheri! ¡Que ha sucedido cherie!.- preguntó este tocándose la cabeza con gesto alarmante! Y agregó:

–     ¡Laurence petitt! ¡¿estas aquí?.- viendo como su pelo largo ondeaba con la tenue y fria brisa desde la rota ventana.

–     No se acerque pascal hay vidrios por todos lados.- dijo este con voz de alarma.

Me escabullí hasta el ropero colocándome las primeras telas decentes que encontré. Laurence pidió a Ms.Pascal que fuera por más velas mientras éste se colocaba sus botas. Ms.Pascal llegó con su candelabro haciendo un esfuerzo para que la fría brisa que entraba por el hueco de la ventana no las apagará, pudimos apreciar entonces con detenimiento los brillantes vidrios y el objeto que había rodado por el piso. Una piedra del tamaño de dos manzanas cubiertas con un pedazo de tela blanca y amarrada con cintas rojas permanecía junto a los miles de vidriecitos desparramados…

–     ¿Han roto el vidrio con esa piedra?.- pregunto Ms.Pascal.

–     ¡Pues tal parece que con esa brujería!.- contesto L.H.

–     Dankha petitte, apártate de la escena, pidió Ms.Pascal.

–     ¡Abrígate y siéntate lejos de aquí.- Agregó LH.

Mas yo obedecí de inmediato ya que me temblaba todo el cuerpo y apenas podía respirar a causa de la agitación. LH. Se agacho y sacudió los pequeños vidrios encima de la piedra y la tomó con sus dos manos, la colocó encima de la mesita y desamarró las cintas, Ms.Pascal se acercó y alumbrando más aún el suceso. El aire frio entraba por la ventana y yo no dejaba pestañar tratando de calmar mi corazón y de poner orden a mis nervios. L.H. tomó la tela que envolvía la piedra y pudo leer lo que allí decía:

Rusa invertebrada, lagartija, deberías de

volver por donde viniste, desafortunada avispa

te harè volver, con mis propias manos, pero antes

te volverè polvo y morderè tus labios

¡Rusa del Demonio vuelve por donde viniste!

 

 

Los dos me miraron fijamente con los ojos como platos mas ninguno se atrevió a leer para mí las horribles escrituras que traía la tela, mas por sus miradas supe que en algo yo centraba, puesto a que parecían dos gemelos en los gestos. Me levante de la cama y me dispuse a quitársela de las manos a L.H., mas éste recogió su mano y la quiso guardar para si. A lo que Ms.Pascal con voz firme dijo:

–     ¡No Laurence! Muéstrasela.

L.H se alejó de la mesita ocultando su mirada de nosotros dos, tiró la tela sobre la cama y con voz enérgica dijo:

– Iré a ver a Juene, ¡alguien tiene que ir a revisar!

Corrí hasta la cama y me apoderé de la tela, leí el mensaje y mi cabeza latía dejando sorda, se apoderó de mi un dolor de estómago fulminante y caí sentada en la cama. Ms. Pascal tomó mi mano. Y me abrazo con fuerza, y dijo:

–     No es nada petitte ha de ser algún borracho, racista. No te aflijas, pasa con regularidad a los gitanos, o a los extranjeros, inclusive a cualquier extraño. Algunas personas pueden ser tan cortas de mente por aquí…

Y mis manos seguían temblando pero una pequeña calma se fue instalando en mi agitado corazón al escuchar las palabras de Ms.Pascal, lo miré y tomé su mano firmemente y le dije:

–     Debe ser solo eso.

–     Lo es, afirmo éste con sus ojos más sinceros.

–     Habremos de reparar la ventana mañana.- dijo este palmeando mi mano junto a la de él y besandola.

Nos abrigamos bien y bajamos los dos encontrándonos con LH. a medio camino.

–     No pude ver a nadie, más la agitación de Juene era inigualable, es una perra grande y ruge como una fiera, solo ella ha sido la testigo que vio al infeliz. El muy bandido habrá escapado, mas parece no haber perturbado mas que a la perra, salí y entré por la taberna hasta la puerta del teatro, al volver me quede mirando alguna reacción de alguno dentro de la taberna, mas estaban todos un poco ebrios, no lo han notado siquiera, no hicieron gesto ninguno al verme. Lio estaba jugando cartas y solo me saludo con un gesto de su cabeza, tal parece que el estruendo de los vidrios ha quedado desapercibido en la vacía calle, subamos todos, ya mañana veremos. Hicimos caso a su petición y esa noche, mi estancia quedó vacía, dormí con Laurence quien parecía absolutamente confundido y enfadado. Ms.Pascal nos beso y agradeció a Laurence como un padre que cuida a su hija. Laurence dejó solo por esa noche la luz de dos velas para que yo no sintiera miedo.

–     No quiero que sientas que la oscuridad es un espanto, Cheri.

–     Lo es.- le dije. Lo es desde que mi Mamuska se fue.

–     A penas pongan la ventana me quedare contigo, pediré a Dan que se mude a mi estancia por un tiempo, solo para estar seguro de que nadie se atreva a hurgar en los pasillos de noche.

Sonrió dulcemente, besó mi frente y me abrazo fuertemente contra el. Escuche sus palabras con emoción, apenas podía ordenar mis pensamientos todavía estaba descompuesta, abrí y cerré los ojos tantas veces como pude no quería perderme ni un detalle de su estancia triste y sombría.

…Así abandono su estancia y trajo algunas de sus pertenencia incluyendo su espantoso saco negro y el cuaderno, pasamos incontables noches dentro de mi estancia estre ensayos palabras y besos…

Un poco de cercania forzada revivieron esos corazones maltrechos por el pasado…dejando a Dan como nuestro vecino.

No supimos mas en esos dias de aquel racista y  su piedra infeliz, ya no perturbaban nuestra pequeña dicha fugaz…volveria despues y Laurence no estaria.

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